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Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 6

Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

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Cómo tener la autoestima por las nubes

Hoy hablaremos de la autoestima. Y hablaremos de la autoestima porque hoy es uno de esos días en los que la moral de uno está reptando por los suelos. Me pregunto ¿que es lo que conforma nuestra autoestima? Pues seguramente, todo el conjunto de experiencias que componen nuestra vida, todos nuestros fracasos y nuestros éxitos, todos nuestros triunfos y todas nuestras derrotas, todas nuestras habilidades y todas nuestras carencias.

Pero se puede dar el caso de que tengamos éxito a raudales y aun así tener una pobre imagen. Siempre he oído de gente rica, hermosa y triunfante que se suicidó en la soledad de un hotel de cinco estrellas; es decir que no siempre el éxito, la belleza, la riqueza, el obtener todos tus logros, consigue aumentar nuestra autoestima.

Todos tenemos un espejo incorporado al que nos asomamos a cada rato, y allí nos vemos más gordos, o más tontos, o más guapos, o más estúpidos, o más simpáticos porque nos estamos comparando con alguien. No siempre nos vemos igual. A veces nos vemos distorsionadamente feos y otras veces el espejo nos dice que somos los más bellos del lugar.

Durante las últimas décadas, vemos las librerías llenas de libros de autoayuda, que nos prometen mucho y dan bastante poco. Acudimos a las librerías en pos de los últimos "BEST SELLERS" del género y acabamos con el cerebelo atorado de tantas recetas milagrosas que nos prometen lo mejor al menor precio. Libros que hablan de tener actitudes mentales positivas para conseguir el éxito, la riqueza y el poder. El secreto está en la mente, o eso dicen estos profetas.

Pero les quiero hablar del mayor "BEST SELLER" de la historia. No es un libro de autoayuda, sino de DIOS AYUDA. Les hablo de la Biblia. El tratamiento que suele utilizar este libro no es aumentar la autoestima sino la "Cristo-estima". Este libro no trata de potenciar su ego, sino que, por el contrario, le da unos buenos varapalos. Pero, sí potencia su relación con Jesús.

Lo primero que tenemos que saber es que Dios nos ama de una manera total y completa. Y porque nos amó de una manera personal y particular, dio a su Hijo unigénito para que todos aquellos que en él creen no se pierdan, más tengan vida eterna. Nos consideró tan valiosos, tan importantes, tan dignos de consideración que mandó a lo más preciado de su corazón para que nosotros estuviésemos cerca de su corazón.

La Biblia dice que somos estimados a sus ojos, que somos preciosos. El no murió por una bagatela, el no murió por algo sin valor. Por supuesto no se trata de saber esto como un concepto más, sino de experimentarlo. No hablamos de conocer la teoría, sino de probar el amor de Dios, un amor que se puede gustar, disfrutar, experimentar.

El amor de Dios es la única medicina capaz de curar todos nuestros complejos, sanar todas nuestras heridas, aliviar todas nuestras angustias, eliminar todos nuestros miedos.

La mirada de Dios es la única terapia capaz de levantarnos de nuestras miserias, la única capaz de darnos alas en medio de la desesperación.

La palabra de Dios es espíritu y es vida. Fue enviada para darnos completa libertad. Para quitar de un plumazo todas nuestras tonterías. Para coger nuestro ánimo que a veces está por los suelos y elevarlo a las alturas.

No busquemos aumentar nuestra autoestima. Busquemos a Cristo y todo será diferente. Él nos conoce bien. Y aun así nos ama. Él nos creó, sabe de todas nuestras debilidades, sabe de qué pie cojeamos. Sabe esos secretos nunca confesados, y sin embargo nos ama.