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Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 9

Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

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La familia

La familia, como la conocíamos hasta hoy, es una de las estructuras más antiguas que se conocen. Antes de que existieran los países, la clase política, las religiones... etc. ya existía la familia y por miles y miles de años se ha mantenido básicamente la misma estructura: padre, madre e hijos; esto es lo que hoy se denomina "familia tradicional". Por miles de años también la madre se ocupaba del cuidado y educación de los hijos. Pero en el curso de una sola generación todo esto ha sido cuestionado y colocado en el sitio de lo opcional.

El primer gran cambio se produce por el hecho cada vez más frecuente de la ruptura de la pareja. El divorcio ha dado lugar a familias monoparentales, generalmente compuestas por madre e hijo o hijos y que debido a la necesidad de tener autonomía económica, muchas veces el tiempo que se le puede dedicar al cuidado y educación de los hijos puede ser escaso, por no decir insuficiente, por lo que el recurso a otros ámbitos de aprendizaje, como pueden ser los amigos, se convierten en la principal fuente de influencia.

Cuando se forman nuevas parejas y uno o ambos de ellos tienen hijos a su cargo, se crean nuevas familias, nuevo padre o nueva madre y puede que nuevos hermanos; este tipo de relaciones nuevas puede suponer una dificultad grande, pero sobre todo si tenemos en cuenta que la autoridad del nuevo padre o madre puede no ser reconocida por los hijos del otro miembro de la pareja. Esto que ya se está dando en los últimos años, está produciendo graves distorsiones en las actitudes y comportamientos de muchos adolescentes que suman esta nueva situación con la ya difícil y propia de esta edad.

El nuevo reto al que nos enfrentamos y por el que están presionando grandemente los movimientos homosexuales, es la posibilidad de adopción de niños por parte de parejas compuestas por dos hombres o dos mujeres.

Esto, a lo que aún se le ponen ciertas dificultades, pronto será visto como un derecho (no del niño por cierto) de las parejas gays y lesbianas; y todo el que se digne cuestionarlo, será tachado como un facha o un retrógrado. Hay psicólogos que se permiten el lujo de "garantizar" que para el niño criado en un hogar con dos madres o con dos padres, no solo no es negativo sino que es un valor añadido; y yo me pregunto ¿cuántos estudios han realizado y a lo largo de cuanto tiempo, para hacer tal afirmación? y ¿con que muestra?. Hay que ser muy presuntuoso y muy arriesgado como para afirmar que esto no producirá secuelas negativas en el futuro de estos chicos y chicas; aunque ciertamente, por ahora, no sabemos muy bien cuales serán estas secuelas.

La sociedad, en una sola generación, está cuestionando y cambiando toda una serie de estructuras, pensamientos, formas de comunicación y tradiciones que han sido válidos durante miles de años; y no es que no se deban cambiar estos modelos, sino que no debemos ser tan inocentes e ilusos como para afirmar que esto no producirá una serie de crisis y problemas sociales para los que hay que ir preparándose porque sin duda esto nos traerá una población con grandes carencias y problemas psicológicos que ni podemos imaginar.

Erróneamente se piensa que todo cambio es bueno en sí mismo, que supone un avance, pero no siempre es así. Hemos pasado de una generación con fuertes convicciones religiosas a una sin ninguna creencia que no sea el ¡vive el presente!, y me pregunto si no encontrar una alternativa ético-moral a la religiosa, no ha producido una sociedad sin esperanzas, sin ilusiones y esa filosofía del Carpe Diem no es fruto de esa falta de ilusión por un futuro incierto y frente al que cada vez estamos más indefensos.

Se me viene a la mente aquel político que dijo "los experimentos se hacen en casa y con gaseosa", dando a entender que probar ciertas cosas pueden traer consigo unas consecuencias no deseadas; pues bien en el caso en que los sujetos de experimento son personas y además, niños sin capacidad de decisión ni de defenderse frente a las decisiones de los adultos, mucho más.

Creo que en el plan de Dios al crear el modelo de familia, al que ahora un tanto despectivamente se le denomina "tradicional" ha funcionado y ha permitido no solo la reproducción de la especie, que es sólo uno de sus fines, sino constituir un lugar de seguridad y bienestar, siendo en todas las investigaciones y encuestas que frecuentemente se realizan, como lo más importante y mejor valorado por la mayoría de las personas a las que se le pregunta.

Me pregunto si en una sociedad cada vez más egoísta e injusta no nos estamos cargando el único reducto de seguridad y felicidad que nos quedaba. Bien es cierto que hay familias muy disfuncionales en las que es un verdadero peligro permanecer, pero casos excepcionales no nos pueden hacer llevar a cuestionar y tirar por la borda la forma de relación más básica y fundamental que el hombre ha conocido.