Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 1
Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

En medio de tus tormentas
Estaba anocheciendo cuando salieron para cruzar a la otra parte del mar. El cielo amenazaba tormenta, y el viento que soplaba sobre el lago de Galilea no presagiaba nada bueno... Pero para un grupo de hombres entre los que se encontraban algunos experimentados marineros, cualquier contratiempo en la travesía estaría controlado...
Sin embargo no fue así. De repente, como tantas cosas que suceden en la vida inesperadamente, el mar empezó a encresparse y las olas que hacía un rato eran suaves ondas, se estaban levantando de tal manera que en cada vaivén iban dejando su saldo abundante de agua en la pequeña barca de pesca.
En el cabezal de la barca, ajeno a todo lo que estaba sucediendo, el jefe del grupo, al que llamaban "el Maestro" dormía. Estaba agotado de un largo día de intenso trabajo tratando con personas cargadas de problemas, personas enfermas, personas llenas de inquietudes... en definitiva personas en necesidad. Y ése, créanme, es uno de los trabajos más agotadores que existen.
Sobresaltado, el jefe de la expedición se despertó a los gritos de ayuda del grupo, y con absoluta tranquilidad se levantó en la barca. Con una voz cargada de autoridad, ordenó a la tormenta y a todos los elementos que la conformaban (el mar, las olas, el viento, los truenos, etc.), que se callaran y que a su orden se hiciera una gran calma.
De repente, como por arte de magia, el rugido del mar se hizo silencio, las gigantescas olas se aquietaron, y el Mar de Galilea se convirtió en un remanso de paz y tranquilidad, al tiempo que la tenebrosa tormenta dio paso a una noche limpia y estrellada.
Perplejos ante aquella situación vivida en primera persona, los seguidores del Maestro empezaron a mirarse unos a otros y a preguntarse en voz baja:
"¿Quién será éste que hasta el viento y el mar le obedecen?" (Lucas 8:25)
La respuesta a esa pregunta tiene una fácil respuesta: ¡Él es Jesús, el Hijo de Dios!, y observa que digo "es" y no "era", porque Él sigue teniendo hoy el mismo poder que entonces para calmar las peores tormentas con las que nos tengamos que enfrentar.
Sí, tú y yo, como todos, sufrimos de tiempo en tiempo periodos difíciles, tormentas inesperadas, y miles de situaciones que parece que van a hundir nuestra "barca", nuestra vida.
A veces, con nuestra experiencia, la pericia en el manejo de las situaciones y el consejo de otros, salimos airosos de esos momentos. Pero cuando nuestra destreza para solucionar los problemas no basta, es conveniente tener cerca a aquél que tiene en su mano el poder para transformar nuestras más tormentosas vivencias.
Lo importante es tenerle a él en "tu barca". Si él está junto a ti, puedes estar seguro que ésta no se hunde. Si no lo has hecho aún, invítale a subir a tu barca (tu vida), y que te acompañe en la travesía que te queda por delante, porque con él, estarás seguro.
Esta historia está registrada en el evangelio de Lucas capítulo 8, versículos 22 al 25. Si aún no lo haces, te recomendamos que leas la Biblia. En ella encontrarás muchas más cosas útiles para tu vida, porque las palabras que en su día habló aquel Maestro están cargadas de vida para ti.