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Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 9

Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

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Instruye al Niño

Cuando Joan Manuel Serrat compuso la hermosa canción "Esos locos bajitos" hablando de los hijos, que incorporó a su disco "Serrat en Directo" de 1984, no sabía que estaba exponiendo, en un sencillo poema, toda una clase magistral de la filosofía del trato de unos padres hacia sus hijos, comenzando desde su nacimiento hasta el momento en que deciden tomar sus propios caminos. La letra no tiene desperdicio, leámosla:

A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción; esos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor. Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par, sin respeto al horario ni a las costumbres y a los que, por su bien, hay que domesticar.

INSTRUYE

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, nuestros rencores y nuestro porvenir. Por eso nos parece que son de goma y que les bastan nuestros cuentos para dormir. Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción.

Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día, nos digan adios.

LOS NIÑOS VIENEN SIN LIBRO DE INSTRUCCIONES

Cuando nos entregaron a nuestro hijo en el hospital, probablemente nos dieron un pequeño manual con los cuidados que sanitariamente hay que darle al recién nacido, pero nadie nos dio un manual de instrucciones sobre cómo educar a nuestro pequeño; por otra parte, ¿Quién se atrevería a dar unas pautas precisas para los primeros 15 o 17 años de vida de una persona?

INTRUIR, ES MÁS QUE MANDAR

La Biblia nos enseña a instruir a nuestros hijos en los caminos correctos. En el libro de Proverbios, uno de los llamados "libros de sabiduría", 22:6 leemos: "Instruye al niño en su camino; y aun cuando sea viejo, no se apartará de él". Con ello, el sabio escritor nos enseñaba el valor de la enseñanza de principios a nuestros hijos y como lo asimilado les acompañará hasta que envejezcan.

Pero, es clave que entendamos que instruir es mucho más que mandar o intentar, como se decía a través de aquel eufemismo de la posguerra que "la letra con sangre entre". El verbo que emplea el escritor, implica mucho más una transmisión de principios y valores que un simple trasvase de conocimiento entre un profesor y su alumno.

Como incluía Serrat en la letra de su canción, a veces el trato de los padres hacia los hijos pequeños está más basado en las prohibiciones, que en el sentido de responsabilidad y de enseñarles a hacer cosas juntos.

EL LUGAR BÁSICO DE ENSEÑANZA DE LA VIDA, ES LA FAMILIA

A veces, a los niños se les aparca, primero en guarderías y después en la escuela, para que mientras sus padres trabajan (y en ocasiones trabajan tanto que no tienen ni tiempo para hablar con sus hijos o dedicarles el cariño que precisan) estén atendidos; pero eso no es un hogar feliz. Dios, en su sabiduría y conocimiento de las necesidades de los niños, ha dejado normas claras sobre esto. "Estas palabras que yo te mando estarán en tu corazón. Las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas sentado en casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes..." Deuteronomio. 6:7

Una de las responsabilidades familiares es que en el hogar, aparte de la atención necesaria y el cariño entre todos sus miembros, los niños reciban una sana enseñanza en valores. Pero, cuidado, estamos hablando de un hogar, no solamente una casa donde vivir, por eso, el Señor nos animaba a hablar con nuestros hijos en todos los momentos, dentro y fuera de la casa.

LOS NIÑOS APRENDEN LO QUE VEN DE LOS PADRES

Hasta hace poco aparecía un anuncio en televisión del Ministerio de Cultura, en el que se veía a un padre afeitándose y a un niño de unos 6 ó 7 años haciendo lo mismo frente al espejo, pero sin cuchilla. Luego el padre se sentaba a la mesa y se tomaba el café y el niño seguía los mismos pasos con su Cola-Cao y las tostadas. Después abría el periódico y el niño abría una revista, y se leía el slogan de la campaña "Si tú lees ellos leen".

El referente de un niño son sus padres y su primera escuela es su hogar. Como los padres hablen, él hablará, lo que ellos hagan él hará, y lo que aprendan de niños les acompañará toda la vida.

¿Cómo estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Qué les transmitimos a través de nuestra manera de vivir? ¿Somos conscientes de la responsabilidad de mostrarles principios morales y éticos que moldeen su carácter desde pequeños? Los hijos, son un regalo de Dios, disfrutemos de ellos todo lo que podamos, porque como decía Serrat, un día, de forma natural, nos dirán adios, y ya será tarde para recuperar el tiempo mal empleado que hayamos perdido.