Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 1
Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

El puente
Se cuenta la historia de un padre que tenía dos hijos y siempre les enseñó a vivir juntos, amándose, respetándose y cuidando el uno del otro. El padre, ya anciano y sabiendo que estaba cerca el día de su muerte, los llamó, pidiéndoles que bajo ningún concepto se separasen nunca y que mantuviesen unida la finca en la que el padre había construido una casa para cada uno de ellos. Los hijos se comprometieron a hacerlo así y al poco tiempo el padre falleció.
Por muchos años, el par de hermanos vivieron juntos y en armonía, aunque vivían en granjas separadas; pero un día... cayeron en un conflicto. Éste fue el primer problema serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua.
Todo comenzó con un pequeño malentendido que fue creciendo hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio y un distanciamiento inimaginable en aquellos, hasta entonces, unidos hermanos.
Una mañana alguien llamó a la puerta del hermano mayor. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero en sus manos. "Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el extraño. "Quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda hacerlas sin costarle demasiado".
"Sí", dijo el mayor de los hermanos, "tengo un trabajo para usted. Mire, al otro lado del arroyo, en aquella granja vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros pero él desvío el cauce del arroyo para que pasara por medio de la finca y la dividiera en dos partes, dejándonos a cada uno de nosotros en una de ellas. Seguramente, con eso pretendió molestarme, pero tengo pensado hacerle algo mucho mejor... ¿Ve usted aquella pila de trozos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, ¡no quiero verlo nunca más!"
El carpintero, cabizbajo, le dijo: "creo que comprendo la situación".
El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo.
Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó del pueblo, el carpintero acababa de terminar su trabajo. El granjero se quedó boquiabierto, y con los ojos como platos observó que no había ninguna cerca de dos metros. En su lugar había un puente que unía las dos granjas por encima del arroyo. Era un trabajo esmerado, al que el carpintero había colocado incluso un pasamanos.
Iba a estallar de enojo contra aquel intruso que no había hecho nada de lo que él le encargó cuando, en ese momento, su vecino, su hermano menor, vino corriendo desde su granja y abrazando a su hermano mayor le dijo: "¡Eres un hermano fantástico!, ¡Mira que construir este hermoso puente después de lo que te he hecho y dicho...!"
Arrepentido en su corazón, el hermano mayor abrazó fuertemente a su hermano, asegurándole que nunca más, tal y como su padre les había enseñado, permitirían que nada ni nadie los distanciase.
Mientas ellos hablaban y se reconciliaban, observaron que el carpintero (a quien todavía no había tenido tiempo de darle las gracias por su labor y su enseñanza) tomaba sus herramientas y se disponía a irse, aún sin haber cobrado el largo día de trabajo.
"No, espera". "Quédate unos cuantos días más, tengo muchas cosas que arreglar todavía en la granja, en las que seguro me puedes ayudar mucho", le dijo el hermano mayor al carpintero.
"Me gustaría quedarme", dijo el carpintero, "pero tengo muchos puentes por construir".
Muchas veces dejamos que los malentendidos o enojos nos alejen de la gente que queremos. En muchas ocasiones permitimos que el orgullo se anteponga a los sentimientos... No permitas que eso pase en tu vida.
Aprende a perdonar y valora lo que los demás pueden significar para ti. Recuerda que perdonar no cambia en nada el pasado pero sí el futuro. No guardes rencores ni sentimientos de amargura que solo te lastiman, te alejan de Dios y de las personas que te quieren. Aprende a ser feliz y disfruta de las cosas buenas que Dios te permite tener, como la familia, los amigos, los hermanos... No permitas que un pequeño desliz malogre una gran amistad. Piensa que el silencio a veces es la mejor respuesta.
Una vida en paz es lo que más importa. Haz todo lo que esté a tu alcance para crear a tu alrededor un ambiente de armonía. La mejor relación es aquella donde el amor entre dos personas es mayor que la necesidad que tienen la una de la otra.