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Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 7

Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

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Dios escribe derecho, aún con renglones torcidos

La escritora americana Cheryl Walterman Stewart cuenta un hecho del que fue protagonista su abuelo y que ella conoció de primera mano. Lo traemos a estas páginas como testimonio de cómo Dios puede obrar de maneras inusuales a través de otros, cuando su plan es bendecir a aquellos que le buscan y le tienen como su Señor. Ella lo llamó Un error perfecto cuando lo escribió, nosotros, para Mientras Esperas lo hemos titulado Dios escribe derecho, aún con renglones torcidos. La historia dice así:

Mi abuelo amaba la vida -especialmente cuando podía gastarle una broma a alguien- hasta que un frío día en Chicago, mi abuelo (que era carpintero) pensó que Dios le había gastado una broma pesada. Entonces no le hizo mucha gracia.

Ese día concretamente había estado en la iglesia haciendo unos baúles de madera para la ropa y otros artículos que enviarían a un orfelinato de China que les había pedido ayuda. Cuando regresaba a su casa, metió la mano en el bolsillo de su camisa para sacar las gafas, pero no las encontró. Estaba seguro de habérselas metido en el bolsillo esa mañana, así que, regresó a la Iglesia. Buscó las gafas por todas partes, pero no las encontró.

Entonces se dio cuenta de que probablemente, en un momento del día, las gafas se habían caído del bolsillo de su camisa, sin él darse cuenta, mientras trabajaba en los baúles que ya había cerrado y que ya había recogido la empresa de transportes para enviarlos a su destino. ¡Sus gafas nuevas iban camino a China! La Gran Depresión estaba en su apogeo y mi abuelo tenia 6 hijos.

Se había gastado ¡20 dólares! de entonces en aquellas gafas. "No es justo" le dijo a Dios mientras conducía completamente frustrado de regreso a su casa. "Yo he hecho una buena obra donando mi tiempo y mi dinero y ¡Ahora esto!".

Varios meses después, el Director del orfelinato que era un misionero americano, estaba de visita en Estados Unidos. Quería visitar todas las Iglesias que lo habían ayudado cuando estaba en China, así que llegó un domingo en la noche a la pequeña Iglesia donde asistía mi abuelo en Chicago. Mi abuelo y su familia estaban sentados entre los fieles, como de costumbre.

El misionero empezó por agradecer a la gente por su bondad al apoyar al orfelinato con sus donaciones. "Pero más que nada", dijo "Debo agradecerles por las gafas que mandaron. Verán, los comunistas habían entrado al orfelinato, destruyendo todo lo que teníamos, incluyendo mis gafas. ¡Estaba completamente desesperado! Aún y cuando tuviera el dinero para comprar otras, no había donde comprarlas.

Además de no poder ver bien, todos los días tenia fuertes dolores de cabeza, así que mis compañeros y yo estuvimos pidiendo mucho a Dios que hiciera algo. Entonces llegaron sus donaciones.

Cuando mis compañeros lo sacaron todo, encontraron unas gafas encima de uno de los baúles de madera". El misionero hizo una larga pausa, como permitiendo que todos digirieran sus palabras. Luego, aún maravillado, continuó: "Amigos, cuando me puse aquellas gafas, eran como si las hubieran mandado hacer justo para mí!, ¡Quiero agradecerles muy especialmente por ser parte de este milagro!".

Todas las personas escucharon, y estaban contentos por las milagrosas gafas. Pero los que habían hecho el envío pensaron que el misionero debió haberse confundido de congregación, porque no había ningunas gafas en la lista de productos que se habían enviado a China como donación.

Pero sentado atrás en silencio, con lágrimas en sus ojos, un sencillo carpintero se daba cuenta de que el Carpintero Maestro lo había utilizado de una manera extraordinaria.

Dios ha estado usando a personas sencillas como tú y como yo durante miles de años. ¿Por qué habría de detenerse ahora?

SE BUSCAN: PERSONAS CORRIENTES PARA HACER UNA OBRA EXTRAORDINARIA