Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 9
Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

¿Sabías que Dietrich Bonhoeffer, el famoso teólogo, murió por su fe en Cristo?
Dietrich Bonhoeffer nació el 4 de febrero de 1906 en Breslau (la actual Polonia). Fue el sexto de un total de 8 hermanos. La influencia de su madre Paula, que era maestra y de su abuelo materno que era catedrático de Teología rodearon la infancia de Dietrich, que desde muy pequeño aprendió la tolerancia y el respeto a los demás. Esto hizo que apenas con 17 años comenzara a estudiar Teología en la célebre Universidad de Tubinga, teniendo como uno de sus maestros al teólogo e investigador Adolf Von Harnack. Tras dos años en Tubinga pasó a Berlín, donde completó sus estudios teológicos.
En 1927, a la edad de 21 años, se doctoró con la tesis Sanctorum communio, en la que enfatizaba el valor de la comunidad por encima de la Iglesia como institución.
En 1928 se traslada a Barcelona para asumir la vicaría de la Iglesia Luterana de Barcelona y allí pasaría un año. Viaja posteriormente a Nueva York en 1930 para especializarse en el Union Thelogical Seminary, y finalmente en 1931, con 25 años de edad, es ordenado como pastor luterano.
Enseñaría Teología en Berlín, siendo el docente no numerario más joven de la Universidad. A finales de 1933 y hasta 1935, pastoreó dos iglesias protestantes en Londres. De esa época es la carta que escribe a su hermano Karl-Friedrich, en la que le dice: "Creo tener la certeza de que no lograré la clarividencia y la sinceridad interiores a menos que empiece a actuar consecuentemente con el Sermón de la Montaña... Y es que hay cosas por las que merece la pena comprometerse del todo. Y me parece que la paz y la justicia social, o sea Cristo en el fondo, lo merecen."
Tras su vuelta a Alemania, dirigió primero un seminario que dos años más tarde sería prohibido por el gobierno de Hitler y pasó a ser un seminario clandestino, en el que no sólo se trataba de transmitir conocimientos teológicos, sino también de experimentar un nuevo estilo de vida, basado en el valor de la comunidad.
Viendo el ataque al pueblo judío, en abril de 1933, Bonhoeffer ya había insistido en que la resistencia política se hacía imprescindible, como reacción a la privación de derechos que sufrían los judíos. Entre 1935 y 1938 comienza una avalancha de persecuciones; en las que millones de judíos, acabarán en los campos de exterminio. Con fecha de 9 de noviembre de 1938, en su Biblia se encuentran subrayados dos versos de un Salmo, en los que se expresa toda su consternación en cuanto a la noche del ataque: "Queman todas las casas de Dios en el país."
En su libro Ética, Bonhoeffer escribiría: "¡Sólo aquél que grite a favor de los judíos, también podrá entonar los cantos gregorianos!.. La Iglesia permanecía muda, cuando tenía que haber gritado... La Iglesia reconoce haber sido testigo del abuso de la violencia brutal, del sufrimiento físico y psíquico de un sinfín de inocentes, de la opresión, el odio y el homicidio, sin haber alzado su voz por ellos, sin haber encontrado los medios de acudir en su ayuda. Es culpable de las vidas de los hermanos más débiles e indefensos de Jesucristo".
Por mediación de su cuñado, realiza varios viajes al extranjero (a Ginebra, Suecia, Noruega y Roma) para sondear, las posibilidades y condiciones de paz con los Aliados. Asimismo participa en los preparativos del "Proyecto 7", que se ocuparía de sacar del país a los judíos en peligro. En 1940 su oficina se encuentra en Munich, y durante sus estancias "oficiales" allí, suele retirarse al monasterio de Ettal, donde redacta varias partes de su Ética.. Es arrestado en Berlín el 5 de Abril de 1943.
Acusado de conspiración, Bonhoeffer es internado en la prisión militar de Tegel. El 8 de octubre de 1944, Bonhoeffer es llevado a los temidos calabozos de la Gestapo en Berlín, para someterle a nuevos interrogatorios. El 7 de febrero de 1945 es trasladado al campo de concentración de Buchenwald, y de allí, dos meses más tarde es llevado al campo de concentración de Flossenbürg, donde se le condenó a morir en la horca.
El día anterior a su muerte, había tenido un culto con los demás presos por expresa petición de estos, y el 9 de Abril fue ahorcado tras obligarlo a desnudarse. Sus últimas palabras fueron: "Este es el fin; para mí el principio de la vida". El doctor del campo - testigo de la ejecución- anotó "Se arrodilló a rezar antes de subir los escalones del cadalso, valiente y sereno. En los cincuenta años que he trabajado como doctor nunca ví morir un hombre tan entregado a la voluntad de Dios".
Su cadáver fue incinerado. Bonhoeffer es considerado un mártir por su fe. Su entereza y su seguridad en Cristo ha sido reconocida por muchos, incluso por el propio papa Pablo VI.