Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 10
Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

Conociendo a los evangélicos
De todos es bien conocido que nuestra Biblia fue escrita originalmente en dos lenguas diferentes: El Antiguo Testamento, en hebreo, con algunas inclusiones de arameo y caldeo y el Nuevo Testamento en koiné, el griego popular que sustituyó al griego clásico.
Por ello, desde el principio del Cristianismo, se hizo necesario traducir la Biblia a otros idiomas para que los creyentes que no sabían ni hebreo ni griego, pudieran leer la Palabra de Dios. Ya para el final del siglo II o principios del III, se hizo una primera traducción completa al latín, que fue conocida como la Vetus Latina, que sería la precursora de la Vulgata traducida por San Jerónimo en el siglo IV, y que, desde entonces, ha sido la Biblia oficial de la Iglesia Católica. De ella, en la Edad Media se hizo una traducción importante al castellano, la Biblia Alfonsina (1280), por haber sido ordenada por Alfonso X el Sabio; y algo más adelante, vería la luz la Biblia de Alba (1433) que fue una traducción castellana hecha por judíos y cristianos, pero siguiendo en parte la Vulgata.
En 1455, con la invención de la imprenta por parte de Johannes Gutemberg, la Biblia comenzó a publicarse con bastante celeridad, aunque se seguía utilizando la traducción del latín; pero, con la llegada de la Reforma (unos 60 años más tarde) y el deseo de que las Escrituras estuvieran asequibles al pueblo en su propio idioma, empezó una gran ola de traducciones de la Biblia por todo el mundo.
Se traduce desde los originales al holandés en 1526; al francés en 1528; Lutero termina su traducción al alemán en 1534; en 1535 y 1539 al inglés; al sueco en 1541; al danés en 1550; al polaco en 1563 y al español en 1569 con la famosa versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, y posteriormente, en 1611, se tradujo al inglés la King James, que es la más conocida versión inglesa.
Los dos siglos siguientes (XVII y XVIII) vieron multiplicadas las traducciones a una gran cantidad de idiomas, de tal manera que a principios del siglo XIX, ya se había traducido la Biblia a 68 lenguas diferentes.
Con la creación de las Sociedades Bíblicas en Inglaterra en el año 1804 (una organización que hoy tiene sedes en más de 150 países de todo el mundo y, evidentemente, también en España), comienza una nueva etapa en el mundo de la traducción de las Escrituras, ya que, partiendo de su entendimiento de la Misión de ir a todo el mundo y enseñarle lo que Dios nos ha dejado, se desarrolló una filosofía de trabajo que tenía como meta "alcanzar a cada persona con la Biblia o alguna parte de ella en el idioma que la pueda leer, y a un precio que pueda pagar".
Con estos principios, empiezan a distribuirse por todo el mundo equipos de traductores bien preparados, que trabajando con los naturales de cada región, van vertiendo el texto bíblico a las más variadas lenguas de los cinco continentes.
Según los datos de la Sociedad Bíblica de España, las Escrituras hoy se encuentran traducidas a casi 2500 lenguas de la siguiente forma:
Aunque esta cifra representa menos de la mitad de las lenguas y dialectos presentes en el mundo, no obstante es el primer vehículo de comunicación de más del 90% de la población del mundo, obviamente, también se encuentran entre ellas las traducciones a las otras lenguas de España. En la actualidad, las Sociedades Bíblicas del mundo distribuyen al año alrededor de 600 millones de Escrituras.