Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 3
Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

¿Sabías que Florence Nightingale, la fundadora de la enfermería moderna y los cuidados paliativos era evangélica?
Nació el 12 de mayo de 1820 en Florencia, Italia, pero se crió en Inglaterra. Procedente de una familia victoriana, creció en un ambiente cristiano, con una educación esmerada.
Cuando tenía 17 años, estando en el jardín de su casa en Ebley, tuvo lo que ella llamaría su "llamamiento", pues como comentaría posteriormente "...escuchó como Dios la llamaba para hacer Su obra...", aunque en ese tiempo ella no era consciente de a lo que Dios la estaba llamando ni para lo que la estaba preparando.
Después de estudiar enfermería en el Instituto San Vicente de Paúl en Alejandría, Egipto, estudió en el Instituto para Diaconisas Protestantes en Kaisserswerth, cerca de Dusseldorf (Alemania).
Durante la guerra de Crimea (Turquía) vio las deficientes condiciones sanitarias y la falta de medios en el gran hospital, por lo que envío una carta al secretario de la Guerra británico, ofreciendo sus servicios. El ministro propuso que asumiera la dirección de todas las tareas de enfermería en el frente. Florence aceptó y junto con otras 38 enfermeras viajó a Üsküdar (Turquía) donde crearon departamentos de enfermería y donde permaneció hasta el año 1860, en el que terminó la contienda.
Más tarde fundó la Escuela Hogar para Enfermeras Nightingale en el Hospital St. Thomas de Londres, esta Escuela marca el inicio de la formación profesional en el campo de la enfermería.
Desde entonces, la enfermería fue considerada una profesión médica con un elevado grado de formación y responsabilidad.
Supervisaba personalmente, hasta muy avanzada edad, el trabajo de las distintas escuelas de enfermería que había fundado. Entre los muchos reconocimientos mundiales que cosechó, en 1883 recibió de manos de la Reina Victoria de Inglaterra, la Real Cruz Roja; y en 1907, pocos años antes de su muerte, se convirtió en la primera mujer que recibió la Orden del Mérito.
Considerada como una de las más influyentes líderes inglesas, destacada en la reforma de hospitales, acreditada con la fundación de la profesión moderna de enfermería de la era victoriana, demostró además ser una incansable trabajadora que escribió más de 200 obras. Entre ellas la más famosa es sus Notas sobre Enfermería, publicada en 1860, y que ha sido traducida a once idiomas.
Desconocido para muchos es su desarrollo innovador de técnicas en el análisis estadístico (como el de incidencias de muerte prevenible entre los militares durante la guerra), con lo cual mostró, finalmente, cómo un fenómeno social podía ser medido objetivamente y analizado matemáticamente.
En 1852 Florence Nightingale escribió, aunque nunca lo publicó, lo siguiente:
"Se supone que las mujeres no deben tener una ocupación suficientemente importante para no ser interrumpida... Ellas se han acostumbrado a considerar la ocupación intelectual como un pasatiempo egoísta, y es su "deber" dejarlo, para atender a cualquiera más pequeño que ellas. El honor radica en el amor por la perfección, la consistencia y en el trabajo duro para conseguirla..."
Mas tarde, en sus Recomendaciones a estudiantes de enfermería (1873) retomando parte de lo anterior, escribió:
"La enfermería es un llamado superior, un llamado honorable... El honor radica en el amor por la perfección, la consistencia y en el trabajo duro para conseguirla..."
Falleció en Londres el 13 de agosto de 1910 a la edad de 90 años, pero su firme carácter y el profundo sentimiento cristiano y de solidaridad que impregnaba siempre sus actuaciones, influenciaron sobre la enfermería y de una manera especial sobre los cuidados paliativos, marcando un antes y un después en el sistema sanitario mundial.