Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 3
Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

Conociendo a los evangélicos
El movimiento protestante desde sus mismos inicios vio la urgente necesidad de dedicar una parte importante de su esfuerzo al establecimiento de escuelas para educar a una población desfavorecida, en una sociedad en la que, hasta entonces, solamente podían estudiar los adinerados. Su interés no era tanto el de inculcar en la sociedad sus principios religiosos, sino sencillamente el de conseguir que cualquier persona pudiera leer por sí misma la Biblia en su propio idioma, al tiempo que educar y erradicar el analfabetismo existente en aquellas épocas.
En el año 1524 Lutero exhortaba a los Consejos de las ciudades alemanas a crear escuelas para educar a la población; y en 1536, el Consejo de la Ciudad de Ginebra, al tiempo que adopta la fe protestante instituye la escuela gratuita y obligatoria, siendo así los protestantes precursores de muchas de las políticas educativas más progresistas de nuestro tiempo.
En España, cuando las Cortes Constituyentes aprueban la Constitución de 1869, que garantizaba la libertad religiosa a los protestantes, se fundaron por muchas partes del país no solamente iglesias sino también escuelas, periódicos, hospitales, hogares de ancianos y orfanatos evangélicos
Desde siempre, a lo largo de la historia de nuestra España, ha habido una notable inquietud por la educación de los niños y niñas, por parte de la Iglesia Evangélica. Ya fue notorio en el año 1871, cuando la educación en España era totalmente precaria y no a todos les llegaba, especialmente al sector femenino, cuando una misionera evangélica Alicia Gordon Gulick funda el Instituto Internacional de señoritas, dedicando su vida a luchar a favor de la educación en general para así conseguir un país más tolerante y democrático donde existiera el respeto a los diferentes pensamientos y opiniones. Alicia apostaba por una pedagogía innovadora para aquella época donde primaba más la investigación y el estudio que la mera memorización.
En Madrid, un misionero evangélico alemán, Federico Fliedner, funda en 1897 el Colegio Evangélico "El Porvenir" que recientemente ha cumplido sus 130 años de existencia y que, desde sus comienzos, acogió en sus aulas a 300 estudiantes entre los cuales había muchos huérfanos, hijos de familias con escasos medios económicos e hijos de inmigrantes. Es muy interesante la reseña que se hace sobre el colegio en la revista Madrid de la editorial Espasa Calpe, que al hablar del centro lo coloca como un ejemplo de enseñanza de su época: "La modernidad de sus instalaciones, y las innovaciones pedagógicas atrajeron a un buen número de alumnos que pertenecían a la barriada. El colegio empezó a funcionar en régimen de coeducación: niños y niñas en la misma clase. La mayoría de estos chicos procedían de familias católicas, más o menos practicantes o indiferentes, porque pronto se puso en evidencia que el nuevo colegio cuidaba la formación ética, daba una base cristiana, pero no practicaba proselitismo. Profesores españoles y alemanes constituyeron el Claustro".
Los datos históricos con respecto a la educación protestante en España al final del siglo XIX y principios del XX son impresionantes. Según el censo sobre protestantes del año 1890, existían en España 112 iglesias evangélicas, y en 111 de ellas se daban clases en sus dependencias, con un total de 61 maestros y 78 maestras, que enseñaban por todo el país a 2.545 niños y 2.095 niñas. Para el año 1913 el panorama educativo protestante en España incluye además un seminario teológico, dos escuelas secundarias y 91 escuelas primarias, con un total de 7.000 alumnos mixtos.
Hoy en día y desde entonces sigue existiendo la misma inquietud, respeto a la educación, y máxime al existir una mayor presencia del mundo evangélico en nuestra sociedad española. Y decimos bien cuando nos referimos a educación que es diferente a enseñar, ya que esto es meramente una aportación de conocimientos de diferentes materias, mientras que la educación es un proceso exclusivamente humano, intencional intercomunicativo y espiritual, en virtud del cual se realizan con mayor plenitud la instrucción, la personalización, la socialización y la moralización de la persona.
La mayor presencia evangélica en la educación en los Centros Públicos de nuestro país, se manifiesta especialmente a través de la asignatura de Enseñanza Religiosa Evangélica, donde mas allá de transmitir una serie de conocimientos, se motiva a los alumnos a investigar y vivir los conocimientos dados; de tal forma que en ellos se incremente el respeto, la dignidad, la bondad, el perdón, el amor a los demás, la solidaridad, tolerancia, el saber compartir, el amor al trabajo, el sacrificio desinteresado, la misericordia, la justicia, la honestidad, la comprensión, los principios democráticos y el respeto a los diferentes pensamientos y opiniones, obteniéndose una educación integral, para un mayor conocimiento de sí mismo y de sus semejantes, así como del entorno que le rodea, siempre marcándose como directrices, las dadas por Jesucristo a través de los Evangelios y las Sagradas Escrituras, principio y fuente de todo conocimiento sólido y estable.
Los cristianos evangélicos desde siempre hemos creído lo que el sabio escritor del libro de Proverbios declaraba sobre la importancia de educar a los niños en valores éticos desde su infancia:
"Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartara de él." (Proverbios 22:6)