Revista cristiana: "Mientras esperas" - Número 4
Un mensaje de ánimo y esperanza para tiempos difíciles

Conociendo a los evangélicos - La solidaridad, un distintivo del pueblo evangélico
Muy poca gente en nuestro país, tiene conocimiento del compromiso que el pueblo evangélico tiene hacia aquellos que se encuentran pasando algún tipo de necesidad.
Para los evangélicos, solidarizarse con los necesitados, forma parte de su propia esencia cristiana. No solamente porque Jesús en el Evangelio nos enseñase a no pasar de largo al lado del necesitado, sino porque además entendemos, como el Maestro nos avisó, que "siempre" tendremos a nuestro alrededor personas necesitadas a las que poder tender una mano.
Por otra parte, como nos pedía aquel seguidor de Jesús, al que le costó la vida su compromiso, el apóstol Pablo, no "...debemos cansarnos nunca de hacer bien a todos...".
Todavía resuenan las agradecidas palabras del Ministro de Justicia, D. Mariano Fernández Bermejo, quien, durante la clausura del VII Congreso Evangélico Español, celebrado en Barcelona del 6 al 8 de Diciembre de 2007, dirigiéndose al repleto auditorio del Palacio de Congresos de Montjuic, decía que: "Si desde el Gobierno de la nación tuviésemos que pagar el amplio trabajo social que desarrolláis los evangélicos en nuestro país, no tendríamos suficiente presupuesto para hacerlo".
Éste, entre otros muchos reconocimientos que destacó, como "el empeño en luchar por las libertades individuales y la justicia", muestran que poco a poco nuestra sociedad, en todos sus estamentos, valora cada vez más la labor solidaria que realizamos el pueblo evangélico a favor de aquellos que, tanto dentro como fuera de nuestro país, se encuentran en situación de franca necesidad.
Hasta ahora, pareciera como si lo único que la sociedad española conociese del trabajo social de los evangélicos, se encontrara limitado a la ayuda a la rehabilitación de toxicómanos y alcohólicos en las muchas granjas evangélicas que nuestro colectivo tiene por todo el territorio español. Y es justo decir que estudios muy serios han demostrado que los centros de rehabilitación evangélicos son los que gozan de un mayor porcentaje de recuperaciones completas. La razón de estos resultados, es que obviamente con las personas que se trata, se desarrolla una labor integral, no ayudándoles solamente a dejar sus perniciosos hábitos, sino dándole nuevos valores y perspectivas de futuro para sus maltrechas vidas.
Muy pocos españoles, fuera del colectivo evangélico, saben que desde hace más de 4 años, existe un organismo evangélico que coordina la ayuda de muchas iglesias evangélicas de España, cuando se producen situaciones de emergencias internacionales, especialmente las causadas por catástrofes naturales como terremotos, inundaciones por huracanes o tifones, erupciones de volcanes o cualquier otra situación que requiera de un apoyo solidario a las víctimas de esos desastres.
Coordinado por Diaconía (el órgano de la FEREDE para la obra social evangélica unida) y bajo el nombre de Plataforma Evangélica para Situaciones de Emergencia (P.E.S.E.) se agrupan múltiples organismos e iglesias evangélicas de distintos lugares, para aunar los esfuerzos económicos que miles de creyentes evangélicos solidarios envían para estos lugares específicos. Esta ayuda se canaliza a través de contactos fiables con iglesias y organismos en los países que han sufrido las calamidades, que ya han probado su identificación con las necesidades del pueblo en otras ocasiones.
Tampoco muchas personas conocen que en España hay varios cientos de organismos e iglesias protestantes que atienden a miles de españoles e inmigrantes de todas las latitudes, paliando al menos sus necesidades básicas de ropa y abrigo, pues muchos de ellos vienen de países cálidos donde no sufren el rigor de nuestros inviernos, por lo que vienen desprovistos de la más elemental ropa de abrigo.
Sin destacar a nadie, es muy significativa la labor realizada desde las Misiones Urbanas Evangélicas de distintas ciudades. En algunas de ellas existen comedores para indigentes y bien organizados roperos que suplen lo esencial a ese colectivo de desfavorecidos. Pero además hay varios cientos de congregaciones evangélicas de todo el país, que a través de convenios con los Bancos de Alimentos provinciales, ayudan a miles de familia de su entorno, sin distinguir su credo o su lugar de procedencia.
¿Por qué hace todo esto el pueblo evangélico? Evidentemente, por amor a Dios y al prójimo más necesitado, pero también como parte de su compromiso cristiano con la sociedad en la que vive. De ahí que en muchas localidades españolas, en los comités de voluntariado ciudadano, se encuentre un alto porcentaje de evangélicos que aportan su servicio a través de la ayuda domiciliaria a mayores, ofreciéndoles no solamente la compañía que quizás nadie les brinda, junto a una entrega desinteresada de tiempo y esfuerzo, por amor a Dios y al prójimo cercano. Los dos mayores mandamientos.